Consejos para la vida

Todos los días son un regalo de Dios. Muchos sabemos qué debemos hacer, mientras que otros no tienen idea de hacia dónde va el camino; pero Dios está allí. Él nos dice: “Levántate, búscame, ora frecuentemente, yo siempre te escucho”.
Cada día debemos tratar de ser mejores personas, ser tolerantes con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia provienen de un alma perdida, la cual podemos ayudar a encontrar su rumbo. Oremos para que ellos encuentren guía, porque juntos es como podemos seguir adelante como seres humanos.
Muchas veces, por andar buscando donde no debemos, nos perdemos en un mar de sentimientos y no encontramos la manera de salir. Nos desesperamos hasta llegar al punto en que pedimos ayuda. Búscate a ti mismo por tus propios medios, pero no permitas que otros hagan tu camino por ti; así nunca vas a aprender a superar obstáculos ni a encontrarte a ti mismo. Es tu senda y solo tuya. Otros pueden caminar contigo; siempre será mejor caminar con quienes nos aman y amamos, pero nadie puede hacer tu camino por ti.
El respeto hacia los otros
En diferentes momentos de la vida conocemos a personas que se convierten en una pieza clave en nuestra vida y que, cuando las conocimos, solo eran huéspedes. Una ayuda tuya cambió su vida y su manera de ver el mundo; por eso debemos tratar a los huéspedes con mucha consideración: sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor. Nunca sabremos cuándo nos encontraremos en una situación en la cual ellos estarán para ayudarte.
Mientras nos ganamos la confianza de las personas con quienes convivimos, nunca debemos tomar lo que no es nuestro, sea de una persona, una comunidad o de la cultura. Lo que no fue dado ni pagado no es tuyo. Esto es algo que debemos tener claro hasta que nos falte el aire y dejemos este mundo. No puede existir armonía en un grupo de personas que conviven si no hay respeto por las pertenencias del prójimo. Respeta todas las cosas que hay sobre esta tierra, sean personas, plantas o animales.
La mejor forma de demostrar a los demás lo importante que es para ti todo lo que te han brindado es honrando los pensamientos, deseos y palabras de esas personas, de manera que se sientan orgullosas de ti y de tu esfuerzo; esa es la mejor forma de dar gracias. Nunca los interrumpas ni te burles de aquellos que todavía siguen haciendo su mejor esfuerzo para llegar a donde tú estás; al contrario, ayúdalos, no los limites de manera grosera.
Tampoco hables de los demás de mala manera; eso te hará ver como una persona sin valores ni principios. La energía negativa que pones en los malos comentarios se multiplica y retornará a ti, así que trata de buscar el lado bueno de las cosas, contagia a las demás personas de energía positiva, regala una sonrisa. No sabes cuánto puede necesitar alguien un buen comentario sobre su trabajo o su aspecto. A veces, con una buena actitud, puedes cambiar el ambiente que te rodea; todo depende de cuánta energía tengas.
Equilibrio, naturaleza y futuro
Así como hay buenos días, también habrá malos días, y no tienes que agobiarte. Todas las personas cometen errores y de ellos debemos aprender para no volver a caer. Todos los errores pueden ser perdonados, pero no deben repetirse. Perdonar siempre será mejor que guardar rencor; ese sentimiento negativo solo te hará más gris, destruirá tu fe, tu buena actitud y te llenará de energía negativa.
Debemos evitar, en lo posible, los malos pensamientos: causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu, y nos arrebatan la felicidad. Busca mirar las cosas buenas; siempre habrá luz en la oscuridad. Bendice a quienes te rodean, aunque ellos no lo hagan contigo, y practica siempre el optimismo. Es la mejor herramienta cuando no sepas qué hacer y estés perdiendo la paciencia; es la respuesta ante una situación que se te salga de las manos para poder manejarla.
Por otra parte, debemos entender que la naturaleza no es para nosotros, es parte de nosotros; por lo tanto, debemos hacer buen uso de ella, cuidarla y dejar una huella positiva para que las próximas generaciones también comprendan su importancia y trascendencia. La naturaleza es parte de tu familia, de tu mundo y de tu historia. Además, los niños son la semilla de nuestro futuro, al igual que la naturaleza. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para hacerlo. Serán personas admirables que seguirán cuidando la naturaleza y enseñarán a sus hijos.
Evitemos herir los corazones de los demás; el veneno de su sufrimiento retornará a ti. Todo lo bueno que hagamos regresará a nosotros en mayor proporción. Sé verdadero todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad en este universo y la evidencia de que somos seres capaces de establecer lazos, mantener relaciones y ser leales a quienes nos aman y a nosotros mismos. Por tanto, consérvate equilibrado: tu persona mental, espiritual, emocional y física necesitan estar en perfecta armonía y sincronía con Dios para ser fuertes, puras y saludables. Ejercita el cuerpo para fortalecer la mente; no dejes que la mente te controle, tú la controlas. Crece espiritualmente para sanar enfermedades emocionales y ayudar a los demás a curar sus corazones: ganarán ellos y ganarás tú.

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